martes, 12 de agosto de 2008

Andrei Tarkovski

Hace unos dias vi por cuarta o quinta vez la película de Stalker de Andrei Tarkovsky, y como cada vez que la veo, encontré algo nuevo, una reflexión, una frase, una imagen, algo que me hipnotiza. Pero sobre todo, me conmueve la enorme belleza y la transparencia con que este director muestra todo lo que ha encontrado en su corazón. Stalker es caminar por un sueño sobre la fe, nuestra fragilidad, lo que deseamos, lo que tememos. Una meditación acompañada de imagenes que pudieran ser eternas.

Se ha dicho mucho que el cine de Tarkovsky es como leer poesía, es verdad. No se trata siempre de historia fáciles de contar, pero si de reflexiones y emociones que experimentear: las relaciones del hombre con su propia vida, con el arte, con la esperanza, la libertad, con sus símbolos; el enorme poder de la contemplación y la introspección que desencadena.

Cada película de Trakovsky es una delicada y compleja obra de arte, y el arte, siempre he pensado, nos fortalece el espíritu.

De su filmografía he visto: La infancia de Ivan, Andrei Rubley, Solaris, Stalker y Nostalgia.

Lo recomiendo mucho, solo que es necesario sentarse con calma a verlo, más como quien se prepara a leer un libro de poesía o un albúm de fotografías.

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