Recuerdo con claridad una parte de la narración: mi tio corría por una calle y detrás de él y de otros muchachos iban persiguiéndolos persona vestidas de civiles, no militares ni policias, gritaban que se detuvieran o dispararían. No se detuvieron, mi tío trepó una barda de una casa y ahi se refugio con otro joven mientras escuchaba que tiraban disparos al aire y detenían a algunos.
Con el paso del tiempo me enteré más de lo ocurrido y he participado en varias marchas conmemorativas.
¿Por qué no debemos olvidar el 2 de octubre? Porque murieron entre 200 y 300 jovenes -no se sabe con precisión-, porque hay decenas de desapariciones de personas que no se han aclarado, por que no se ha juzgado ni castigado a nadie por esos hechos, porque hoy, como hace 40 años, la impunidad es uno de los flajelos más graves de este país, del que ahora nos quejamos dolorosamente por que ha crecido tanto, tanto que su sombra nos cubre a todos, todos lo que olvidamos el pasado y nos condenamos a repetirlo. No olvidar porque no hay reconciliación sin justicia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario