El incremento de este procedimiento para el alumbramiento es alarmante tanto en México como en el mundo entero.
Aqui algunos datos:
- La Organización Mundial de la Salud y la norma mexicana NOM-SSA2-007-1993 recomiendan que sólo el 10 -15% de los alumbramientos deben darse mediante cesárea.
- En 2007, 68.7% de los nacimientos en los Hospitales privados de la Ciudad de México fueron mediante cesárea.
- En el sector público la cifra es de 36.9%
- Según un progrma Discovery Health -citan en el periodico La Jornada- el hospital donde más cesáreas se práctica en el mundo esta en México, en el Hospital Ángeles del Pedregal: la cifra oscila entre 90 y 100 por ciento de los partos.
- Para comparar algunos datos de otros países: España y EEUU 23%; en el Reino Unido 20% , Japón del 10%, Chile tiene 40% y Brasil 30%.
Este tema me ha estado dando muchas vueltas en la cabeza precisamente por que estoy cumpliendo 10 semanas de feliz embarazo y dentro de 6 meses y dos semanas estará llegando al mundo mi amado bebé. Estoy decidida a que, si no tengo ninguna razón auténtica para lo contrario, viviremos juntos un parto natural.
En mi opinión esta situación deriva de dos vertientes, por un lado, los humanos solemos tenerle mucho miedo al dolor y las mujeres en particular al de parto, a tener que enfrentar contracciones, a pujar, a experimentar el enorme dramatismo que es el inicio de la vida y hemos sucumbido a la comodidad y el aparente control que nos dan los fármacos, las incisiones con laser y la costuras hechas por cirujano plásticos. Eso sin contar que un parto de esta naturaleza se puede agendar como se agenda una cita de trabajo o la visita el dentista. Creo que las mujeres tiene derecho de elegir esto, auqnue yo no coincida.
Por otro lado, y aqui veo la parte más oscura, los médicos: ellos cobran más por una cesárea, pueden agendarlas y atender varias al día sin descuidar otros trabajos, requiere menos pericia de su parte y le hace más relajado su trabajo además de que todos los seguros cubren cesáreas no así los partos vaginales. Los médicos harán todo lo posible por inducir la cesarea en las futuras madres hablando de complicaciones extrañas, de nombres rimbombantes, otras francamente ridículas pero al final, empujando la decisión mediante el miedo. Hipócrates moriría nuevamente al ver la falta de ética que esto significa.
La cesaréa es cómoda para el médico, no para la paciente que deberá enfrentar una recuperación de 3 semanas en lugar de una de 3 días, entre muchas otras complicaciones.
El miedo nos contrae, nos endurece y nos limita, hay que recuperar la confianza en si misma, en el esfuerzo, en la naturaleza y la vida misma, hay que devolver la dignidad al alumbramiento.
La llegada a la vida bien merece un parto.
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