El instuctor es muy bueno y pude ver que tengo un gran camino por delante, eso me motiva y me tiene contenta.
Pero más contenta salí y me fui literalmente corriendo a casa para subirme a la azotea del edificio con Luciano para ver el gran regalo de la naturaleza: un eclipse, nuestra propia sombra, la de nuestro planeta sobre la brillante cara de la luna, el cielo completamente despejado, un breve viento y los ojos de todos hacia el cielo.
Es tan conmovedor poder ver tal grandeza, tan simple e impresionante grandeza, me renueva el ánimo y me da esperanza.

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