Tengo la costumbre de que, en cuanto abro los ojos por la mañana, trato de recordar mis sueños. Unas veces no hay nada aparentemente, pero otras tengo imágenes y recuerdos tan claros de mi mundo onírico que llego a sorprenderme. En seguida le cuento a Luciano lo que recuerdo eso ayuda a que no lo olvide.
Algunos sueños se los cuento a las personas, sobre todo a mi familia que somos todos tan dados a ellos y tan interesados en escucharlos. Otros no.... siento que me exponen demasiado. Ahora he decidido contar algunos de mis sueños en este blog, otros los seguiré guardando para mi; no vayan a creer que por que asesino en ellos desee ser asesina en la vida de la vigilia.
Anoche soñé que iba a buscar a mi mamá que estaba en un hospital, al llegar a él me parecía más como un taller que un hospital, bajaba unas escaleras de caracol y vaía su cama. Ella estaba cubierta con una sábana blanca y debajo de ellas veía sus pies y sus pantorrillas, pero no eran de una persona viva, parecían más las de una momia... o de un cadáver.
Me acercaba a ella, veía su cuerpo, su cabeza y toda era igual que sus pies, no tenía pelo ni hablaba. Yo le preguntaba al oido si me podía escuchar y veía que apenas asentía con la cabeza. Me acercaba a su oido y le decía Soy Marina, aqui voy a estar contigo. Entonces ella esbozaba una sutil sonrisa, yo me subía junto a ella a su cama y se acurrucaba junto a mi y yo la abrazaba y al hacerlo me sorprendía lo frío de su cuerpo.
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