En México, donde cotidianamente escuchamos noticias de 2, 5, 7, 12 o cualquier número de muerto por ajustes entre narcotráficantes, nos preguntamos ¿cómo enfrentar tal violencia? ¿Podemos contra ella? ¿O de antemano estamos vencidos?En esta película, el Sheriff de un desértico pueblo de Texas comienza recordando cuando su abuelo, también Sheriff, cumplía sus funciones sin usar pistola. Pero ahora él enfrenta la violencia moderna, narcotráfico, el poder del dinero, armas de todo tipo y un terrible desierto-frontera, donde todo puede suceder.
Todas las actuaciones son buenas, pero sin duda, la más sonada, la de Javier Bardem, es la que mejor marca el ritmo de la película. Se trata de un matón, Anton Chigurh, con un extraño corte de pelo que acentúa su personalidad y una pistola de aire como arma para todo lo que se ofrezca. Helado, a veces ausente, casi sin expresiones, claro en su objetivo. Hay una escena donde la personalidad de Chigurh se depliega completamente: cuando entra a una tienda en medio del desierto y el dueño quiere hacerle charla, por supuesto no lo logra pero tiene que responder a una serie de extrañas e inquietantes preguntas y termina jugando en un "cara o cruz" algo que no sabe qué es, pero se adivina que es su propia vida.
Creo que la traducción del título que se hizo en México deja escapar algo de la cinta: No Country For Old Men - No es país para viejos, hace referencia al sheriff, que se está retirando al tiempo que enfrenta esta historia, por que en realidad, personajes débiles no hay en la toda la historia.
Ahora quiero ver otra cintas de los hermanos Joel y Ethan Coen: Fargo y El hombre que nunca estuvo ahi. Ya estaré comentándolas.

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