Pero el lunes, Luciano decidió rentar toda la primer temporada y la empezamos a ver. Con mucho esceptisismo me acomodé frente a la pantalla y comenzó, vimos dos capítulos, ambos me gustaron a secas. El martes vimos otro y, por alguna razón me dejó inquieta: yo que duermo como un tronco todas las noches, me estuve despertando varias veces. Y por último ayer jueves, de plano, organizamos el marathón Lost. Vimos cuatro capítulos y nos dormimos por la hora, no por sueño o falta de interés. Debo aceptarlo Lost me ha logrado capturar.
La idea de mostrar la vida privada de personas comunes es una corriente en el cine, la literatura, el teatro, la TV y todo lo que lleve implícita una narrativa. En esta serie además de mostrar todo un abanico de personas "comunes", con problemas, recuerdos, frustaciones y deseos que le pasan a cualquiera, los ponen en una situación extrema y ligan ese ser común con el ser que emerge cuando se trata de sobrevivir.
Al asunto de los misterios de la isla aun no le agarro sabor, pero al misterio del carácter y el ser de las personas sí. Así que hoy, ya quedamos Luciano y yo: Segundo Marathon Lost. Veamos hasta donde logra retenerme.
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