martes, 29 de enero de 2008

El último tramo de El Chepe

Después de la estación de Bauchivo el tren hace un recorrido hacia El Fuerte con una duración de aproximadamente tres horas. En la estación había como mucha emoción, es el tramo más impresionante del recorrido, los túneles y los puentes y la barranca. Mi hermano Mario me habia comentado que nos sentaramos del lado izquierdo, porque de ese lado se apreciaba más el paisaje. Llegó el tren y todo mundo se arremolinó en las puertas, no dejaban bajar, los porteros del tren pedían orden, unos le hacian caso, otros no. Luciano y yo observábamos, un poco apenados por la falta de orden y las dificultades de los porteros. Esperamos y vimos que un vagón más adelante no habia nadie, solo el portero veía los grupos de gente frente a las puertas de los otros vagones, caminamos sin prisa a él, pregunté si por ahi se podía abordar, me dijo que sí y subí sin prisa y sin empujones a un vagón vacío. Por supuesto me senté del lado izquierdo y esperé a que llegará Luciano con toda calma. En realidad había mucho espacio, a nadie le faltó lugar, a nadie dejó el tren, ninguna maleta se perdió, solo que en ocasiones nos gana ese impuso de vernos sólo a nosotros mismos: de entrar al tren primero, sin importar nada más.



Pero bueno, superado el momento, es verdad lo que se rumora, es el tramo más impresionante. Las vías del tren recorren un costado de la Barranca Urique y cuando lo vez en su conjunto parece un enorme tapete verde del que jalaron un hilo y es por ahi donde corre el tren. La sensación de que estás ahi, pese a lo enormemente inaccesible del terreno es muy conmovedor. Todos íbamos felices: la Barranca majestuosa, el rio transprente al fondo, el cielo profundamente azul y el tren ahi, corriendo, nos hacía sentir únicos, afortunados y todo eso lo veia con mis ojos. Pasas muchos túneles, algunos puentes y en general está deshabitado todo ese tramo; sin embargo, de pronto aparece un ranchito, una vaca, los restos de una antigua construcción y esas repentinas apariciones me hicieron pensar más en un terreno encantado, donde seres encantados viven lejos de todo y cerca de sí mismos.



Se pasa un enorme puente que corre sobre una presa y esa es como la frontera de la Sierra mientras lo pasas hacia atrás ves la Sierra y hacia adelante una llanura que corre hacia el mar. Por ahi está la frontera entre Chihuahua y Sinaloa. Poco después oscurece hacia afuera ya no se ve nada y toda esa expectativa y emoción que se vive las tres horas previas cae como en un agotamiento, como en una reflexión y todos guardamos silencio, incluso los niños observan en silencio el horizonte.

No hay comentarios: